YO HAGO
El estado de consciencia YO HAGO tiene estas características:
Nos
hace un poco vulnerables: Es mejor que la conciencia YO TENGO.
Sin embargo, aún somos vulnerables. Podemos hacer música,
¿pero si los dedos con el tiempo ya no son tan diestros?
Podemos hacer deporte, ¿pero si ya nuestro estado físico
no es el mismo?
Engrandece nuestro ego: El ego es la falsa
autoidentidad que creamos con lo que tenemos o hacemos. Si estudiamos,
creeremos que somos Ingenieros, o Músicos, o Médicos,
o cualquier profesión que hayamos estudiado. Somos más
que eso. Una profesión no es lo que somos, es lo que hacemos.
Nos amarra a un mundo externo: También
tenemos en control externo, pues el hacer tiene que ver con lo exterior.
Es impermanente y a veces caótico.
Sentimos que dejamos de ser si ya no hacemos:
Si me siento que soy deportista, y ya no puedo hacer deporte, ¿acaso
ya no soy? Muchas personas se deprimen porque basan su autoimagen
en lo que hacen. Trabajan toda su vida, se jubilan y se deprimen
porque ya no hacen, y por lo tanto sienten que ya no son. Una música
famosa se sentía que era música, no que hacía
música. Ella tocaba el violonchelo. Toda su vida se preguntaba
¿quién soy yo? No encontraba la respuesta. Tuvo mal
de alhzaimer muy leve, pero lo suficiente para interferir con su
habilidad musical. Se deprimió profundamente al no poder
volver a tocar el violochelo en conciertos de la manera como lo
hacía antes. Sentía que estaba dejando de ser música
(y no que simplemente dejaba de hacer música)